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La siguientes preguntas fueron formuladas a personas que debieron luchar con los temas de la conducción y el transporte: “Si pudieran volver a hacerlo, ¿qué harían diferente?” “¿Qué consejos darían a otras personas que se encuentran en situaciones similares?” Estas personas revelaron cuatro principios básicos que pueden ayudar a cuidadores y a personas con demencia a manejar las decisiones sobre conducción y transporte.

1. No existe una respuesta sencilla o una manera correcta.
Las personas que cuidan de los pacientes necesitan considerar la personalidad y las habilidades de la persona con demencia cuando toman decisiones a medida que la enfermedad progresa. Deben tener en cuenta los roles y las relaciones dentro de la familia que afectan las decisiones y sus resultados. Cada familia debe seleccionar estrategias que funcionarán dentro de esta singular situación.

2. Comiencen las discusiones y la planificación en forma anticipada e involucren a la persona con demencia.
Idealmente, una persona con demencia debe realizar la transición de conductor a pasajero a lo largo de un período. El Acuerdo con mi familia sobre conducción puede servir como punto de partida para entablar discusiones significativas sobre la conducción. Una comunicación abierta, temprana y continua puede ayudar a la persona con demencia y a la familia a llegar a un acuerdo sobre el curso de acción antes de que ocurra una crisis.

3. Base las decisiones en la conducta de conducción observada durante un período.
La supervisión y evaluación regulares de la manera de conducir del paciente ayuda a las personas que cuidan de él a responder apropiadamente. Un único diagnóstico puede no ser una razón suficiente para que un paciente deje de conducir. Sin embargo, cuando evidentemente no es seguro que un paciente conduzca, las personas que cuidan de él no deben demorar en tomar las medidas necesarias. En retrospectiva, numerosas personas que cuidan de estos pacientes se arrepienten de haber permitido a un ser querido conducir durante más tiempo del que era seguro que lo hicieran. El resultado fue prolongar la ansiedad de la persona que cuidaba del paciente y poner en riesgo la vida de otras personas.

4. Obtenga el apoyo necesario cuando deba tomar e implementar decisiones sobre conducción.
No es sano para la persona que cuida del paciente, para el paciente con demencia o para la familia como unidad, que una persona asuma toda la responsabilidad de tomar e implementar decisiones sobre conducción y demencia. Las personas que cuidan de estos pacientes pueden hacer solicitudes razonables a los otros miembros de la familia y a personas fuera de la familia. Vecinos, amigos y parientes puede contribuir satisfaciendo las necesidades emocionales, sociales y de transporte de la persona con demencia.

Médicos, abogados, gerentes de atención, planificadores financieros y los grupos de apoyo de Alzheimer locales ofrecen información, guía y perspectiva. Las personas con autoridad ajenas a la familia pueden reforzar los esfuerzos de la familia para garantizar la seguridad y la dignidad de una persona con demencia. Cuantas más personas sean convocadas para ayudar, tanto menos deberá hacer una sola persona y tanto mayores serán las posibilidades de que la persona con demencia obtenga el mejor apoyo.