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Numerosas
personas que cuidan de estos pacientes informan que han permitido
a un familiar con demencia continuar conduciendo incluso cuando
consideraban que era inseguro. Por otro lado, algunos familiares
reaccionan excesivamente a errores de conducción comunes, tal como
la imposibilidad de frenar completamente ante una señal de detención.
Atribuyen estos errores a la enfermedad cuando el paciente puede
haber exhibido este mal hábito mucho antes del comienzo de su demencia.
Por lo general, una sola ocurrencia de mala conducción no es causa
para dejar totalmente de conducir. Sin embargo, sí indica la necesidad
de supervisar más estrechamente al paciente.
Las
siguientes actividades pueden ayudar a las personas que cuidan de
los pacientes a evaluar sus inquietudes acerca de las habilidades
de conducción de una persona con demencia:
- Crear
oportunidades para observar a la persona con demencia leve mientras
conduce.
- Mantener
un registro escrito de las conductas exhibidas durante la conducción
a lo largo del tiempo.
- Compartir
las observaciones sobre conducción insegura con la persona con
demencia, otro familiar o proveedores de atención de la salud.

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