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Deje
que otras personas conduzcan el automóvil.
Reduzca
la necesidad de conducir.
Equilibre
las necesidades sociales.
Planifique
con anticipación para limitar la conducción.
Como
último recurso, quédese con las llaves.
La
forma más eficaz de abordar los temas de limitar o suspender la
conducción involucra pasos progresivos y una combinación de estrategias
que se adecuen a las circunstancias, los recursos y las relaciones
familiares. Para las personas que transitan las primeras etapas
de la demencia, es mejor reducir la conducción a lo largo de un
período en lugar de suspenderla abruptamente. Los familiares pueden
resultar de ayuda hallando maneras que permitan a otras personas
conducir, o reduciendo la necesidad de que el paciente conduzca.
Las personas que atienden a los pacientes y a sus familias deben
asegurarse de contemplar las necesidades sociales importantes que
la persona con demencia solía cumplir a través de la conducción.
Toda vez que sea posible, incluya a la persona con demencia cuando
planifique anticipadamente limitar la conducción.
Afortunadamente,
en muchos casos, las personas con demencia comienzan a limitar ellas
mismas hacia dónde y cuándo conducen. Las siguientes señales indican
que una persona con demencia está modificando su conducta:
- Conducir
distancia más cortas.
- Conducir
en carreteras conocidas.
- Evitar
giros hacia la izquierda difíciles y sin protección.
- Evitar
conducir de noche, cuando el tráfico es muy intenso, en carreteras
intensamente transitadas o durante mal tiempo.

Deje
que otras personas conduzcan el automóvil
Algunas
personas con demencia pueden ajustarse mejor a la situación de dejar
de conducir si, gradualmente, otras personas se hacen cargo cada
vez más de las responsabilidades de conducción.
Transporte
público
Esta
opción puede funcionar en el caso de personas que padecen demencia
leve que viven en áreas urbanas y ya están acostumbradas a utilizar
este método de transporte. Por lo general, el transporte público
es demasiado complicado para aquellas personas que padecen demencia
más avanzada.
Los
taxis pueden ser una alternativa económica, especialmente cuando
se comparan las tarifas con los gastos de gasolina, seguro, impuestos,
reparaciones y pagos del automóvil. Las personas que transitan estadios
de demencia media o avanzada pueden recurrir al taxi si:
- No
padecen problemas de conducta.
- El
conductor tiene instrucciones específicas.
- Existe
una persona disponible para acompañar al paciente al comenzar
y al finalizar el viaje.
Algunas
compañías de taxis pueden abrir cuentas para los familiares que
cuidan del paciente, de modo que éste pueda acceder fácilmente a
un medio de transporte sin tener que preocuparse por el pago.
Amigos
y parientes
Los
amigos, vecinos, parientes o cuidadores del paciente pueden ofrecerse
para acompañar a éste para concurrir a citas o a otros eventos sociales.
Probablemente, otros familiares puedan colaborar con la conducción
si la persona que atiende al paciente hace pedidos específicos y
planifica citas en momentos que son ideales para aquéllos a quienes
haya solicitado ayuda.
Cumplir
la función de copiloto no es la respuesta
Algunas
personas que cuidan de estos pacientes actúan como copilotos para
que la persona con demencia pueda conducir durante más tiempo. El
copiloto da las directivas y las instrucciones sobre cómo conducir.
Esta estrategia puede funcionar al azar por un tiempo limitado.
Sin embargo, en situaciones peligrosas, rara vez existe tiempo para
que el pasajero pueda prever el peligro y ofrecer las instrucciones
correspondientes, y para que el conductor responda con suficiente
rapidez como para evitar un accidente. Una estrategia más segura
es hallar oportunidades para que el cuidador conduzca y el paciente
vaya de copiloto.

Reduzca
la necesidad de conducir del paciente
El
resolver el tema de la conducción implica no sólo sustituir al paciente
por otros conductores o cambiar los medios de transporte, sino también
contemplar las razones por las cuales estas personas desean salir.
Las personas que cuidan de ellos pueden hallar formas para que otras
personas puedan ayudar a satisfacer las necesidades físicas de la
persona con demencia, tales como:
- Hacer
los arreglos necesarios para que los medicamentos recetados, las
provisiones y las comidas sean enviadas, y reducir de este modo
la necesidad de salir de compras.
- Contratar
a peluqueros para que hagan visitas domiciliarias.
- Programar
para que otras personas visiten regularmente al paciente, ya sea
como voluntarios o en forma paga.
- Arreglar
para que los amigos lleven a una persona con demencia leve a hacer
diligencias o a eventos sociales o religiosos.

Equilibre
las necesidades sociales del paciente
Si
bien las personas que cuidan de los pacientes consideran las maneras
de reducir la necesidad de éstos de conducir, también es importante
recordar los beneficios sociales que la persona con demencia obtiene
al interactuar con otras personas. Tal como una persona reflexionaba:
“Cuando iba al banco o a la farmacia, podía detenerme en la panadería
local a comprar algunos pasteles. A veces, me tomaba la mayor
parte de la mañana porque podía quedarme a conversar con diferentes
amigos a lo largo del camino.” Si las personas que cuidan de los
pacientes consideran las necesidades sociales que éstos lograban
satisfacer por medio de la conducción, el período de transición
hasta el momento en que deban dejar de conducir será más exitoso.
Las
siguientes preguntas pueden ayudar a las familias y a las personas
que cuidan de los pacientes a identificar las necesidades sociales
y a implementar las maneras de contemplarlas para facilitar el período
de transición hasta el momento en que deban dejar de conducir.
- ¿A
dónde va una persona con demencia? ¿Cuándo y con qué frecuencia?
(Por ejemplo, a la tienda de comestibles, a la peluquería, a citas,
a la biblioteca o a actividades religiosas.)
- ¿Qué
servicios pueden ser provistos en el domicilio de la persona?
(Por ejemplo, envío de comestibles al hogar o visitas domiciliarias
del peluquero.)
-
¿Quién puede ofrecerse para proporcionar transporte? (Por
ejemplo, vecinos que hacen diligencias, parientes para las citas
con el médico o un amigo que asiste a servicios religiosos.)
- ¿Pueden
las visitas de la familia o de los amigos incluir salidas? (Por
ejemplo, salir a comer o ir a un parque.)

Planifique
con anticipación para limitar la conducción del paciente
Cuando
sea posible, incluya a la persona con demencia en el proceso de
planificación. Las personas responden mejor a los pedidos de seguridad
durante los primeros estadios de la enfermedad de Alzheimer o de
otros tipos de demencia.
El
documento Acuerdo con mi familia sobre conducción puede ayudarle
a iniciar una conversación acerca de las opciones sobre cuándo la
persona debe limitar su actividad como conductor y eventualmente
dejar de conducir. Este acuerdo informal no restringe la conducción
al momento de firmarlo, pero designa a una persona responsable para
que tome las medidas necesarias para garantizar la seguridad de
conducción en el futuro. Respeta la dignidad del individuo concentrándose
en la enfermedad, no en la persona, como la razón por la cual es
necesario aplicar restricciones y prohibir la conducción.
Este
acuerdo no representa un contrato legal, pero es un documento que
ayuda a planificar para el futuro. Al igual que los planes que se
realizan para tomar decisiones médicas y financieras, este formulario
permite a las familias discutir temas y llegar a acuerdos sobre
las medidas que deben tomarse antes de una crisis y mientras la
persona amada es capaz de tomar decisiones.
Este
documento sí tiene limitaciones. No todas las personas con demencia
otorgarán permiso anticipadamente a otra persona para que ésta les
impida conducir. La declaración firmada no contempla cuándo el paciente
debe dejar de conducir, y tampoco asegura que la persona con demencia
cumplirá una vez que la enfermedad haya avanzado. Sin embargo, es
una referencia que los familiares que cuidan del paciente pueden
utilizar.
Como
último recurso, quédese con las llaves
El
retirar a los pacientes las llaves del automóvil o la licencia de
conducir, o vender o inhabilitar el automóvil debe ser el último
recurso. Para el familiar que transita las primeras etapas de esta
enfermedad, estas acciones parecen extremas, irrespetuosas y punitivas.
Y las personas con demencia leve pueden ignorar, deshacer o eludir
estas estrategias conduciendo sin licencia, habilitando el automóvil
inhabilitado o adquiriendo uno nuevo para reemplazar el que fue
vendido. Tal como una persona con demencia observó:
“Si me estropearan el automóvil, llamaría a
alguien para que me lo arreglase.”
Una
vez que la persona ha dejado de conducir, las personas que cuidan
de ella deben decidir si el hecho de retirarle las llaves, la licencia
y el automóvil ayudará al paciente a ajustarse a esta circunstancia
o la hará aun más difícil. Ciertos cuidadores de estos pacientes
retiran las llaves o sacan el automóvil fuera de la vista para evitar
que se discuta nuevamente el tema de la conducción. Otros permiten
a los pacientes tener a mano las llaves, el automóvil o la licencia
de conducir para ayudarlos a mantener su sentido de dignidad. Algunas
personas con demencia dejan de conducir, pero llevan su licencia
como identificación fotográfica.

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