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En
los Estados Unidos, más de 4 millones de personas padecen demencia,
cuya forma más común es la enfermedad de Alzheimer. El decidir cuándo
limitar o impedir la conducción puede ser un tema problemático,
tanto para quienes han recibido un diagnóstico de demencia como
para quienes cuidan de ellos. No sólo el diagnóstico precoz sino
también los mejores medicamentos permiten a los pacientes conducir
durante más tiempo, lo cual complica aún más la decisión. La mayor
parte de la información sobre demencia advierte contra la conducción;
sin embargo, no describe cómo o cuándo el paciente debe dejar de
hacerlo. The Hartford Financial Services Group, Inc, el MIT Age
Lab y el Connecticut Community Care, Inc. han elaborado una guía
para la enfermedad de Alzheimer, la demencia y la conducción que
sirve como una referencia para ayudar a los pacientes y a quienes
los atienden a determinar cuál es el momento más apropiado para
que dejen de conducir.
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