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Un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia no constituye automáticamente un motivo para eliminar los privilegios de conducir. Lamentablemente, no existe un examen o un único indicador que determine cuándo una persona que padece demencia constituye un peligro para sí misma y para otras personas. La familia debe determinar cuándo el tiempo de atención, la percepción de la distancia o la habilidad para procesar información dificultan al paciente responder en forma segura mientras conduce.

Las señales de advertencia tempranas de problemas de conducción incluyen las siguientes:
  • Realizar señales incorrectas.
  • Exhibir dificultad para realizar maniobras de giro.
  • Pasar a un carril incorrecto.
  • Experimentar confusión en las salidas de autopistas.
  • Aparcar incorrectamente.
  • Chocar contra el cordón de la acera.
  • Conducir a velocidades inapropiadas.
  • Exhibir respuestas tardías ante situaciones inesperadas.
  • No prever situaciones peligrosas.
  • Exhibir un aumento de agitación o irritación al conducir.
  • Provocar rayones o abolladuras en el automóvil, el garaje o el buzón de correo.
  • Perderse en lugares conocidos.
  • Provocar situaciones cercanas a choques o accidentes.
  • Recibir multas o advertencias por violaciones de tránsito.
  • Tener accidentes automovilísticos.
  • Confundir el freno y el acelerador.
  • Detenerse en medio del tráfico sin razón aparente.

La mayoría de las familias restringen la conducción del paciente una vez que se han acumulado varias señales de advertencia. Por ello, los familiares deben observar con frecuencia la conducta del paciente durante la conducción a lo largo del tiempo. En el documento Señales de Advertencia, las personas que cuidan de los pacientes pueden anotar las fechas y los incidentes de buenas y malas prácticas de conducción en la Hoja de Trabajo para Conductores con Demencia.

Comparta sus observaciones con la persona que padece demencia, otros familiares y proveedores de atención de la salud. Es necesario que la familia considere las circunstancias y la gravedad de las prácticas de conducción inseguras antes de seleccionar los próximos pasos: continuar supervisando, modificar la conducción o suspenderla de inmediato.