1. Accidentes y averías de vehículos
Las colisiones y las fallas mecánicas pueden bloquear varios carriles, especialmente cuando los vehículos de emergencia necesitan espacio para responder. El retraso resultante del incidente de tráfico puede extenderse mucho más allá del lugar del accidente. Incluso los golpes menores en el guardabarros pueden causar retrasos cuando otros conductores reducen la velocidad para mirar. En tal situación, los retrasos a menudo persisten mucho después de que se despeja la carretera.
2. Construcción de carreteras y escombros
Los cierres de carriles, los proyectos de repavimentación y los escombros caídos pueden crear un punto de estrangulamiento instantáneo, lo que obliga a los conductores a detenerse y arrancar. En algunos casos, la Administración Federal de Carreteras puede desarrollar planes para agregar temporalmente más carriles durante las obras viales planificadas. Sin embargo, en muchos casos, el tráfico denso y los retrasos acompañan a los proyectos de construcción durante su duración.
3. Inclemencias del tiempo
La lluvia, la nieve y las condiciones de hielo afectan la velocidad de los vehículos y hacen que las carreteras sean más peligrosas. Las superficies resbaladizas de las carreteras reducen la tracción y aumentan las distancias de frenado, lo que a menudo causa más accidentes y empeora la congestión. Si solo un conductor corrige en exceso o frena repentinamente, puede desencadenar respaldos de reacción en cadena durante millas.
4. Hora pico
La ola de tráfico durante las horas pico excede regularmente la capacidad de la carretera, lo que resulta en una congestión crónica del tráfico. En la mayoría de las ciudades importantes, demasiados automóviles se canalizan hacia las autopistas y las cabinas de peaje al mismo tiempo, lo que crea largas demoras. Dado que este aumento solo dura unas pocas horas al día, expandir las carreteras no siempre es práctico, por lo que los viajeros simplemente tienen que planificar en torno a las desaceleraciones diarias.