La meditación puede traer a la mente imágenes de espiritualidad y soledad, de habitaciones tranquilas a la luz de las velas en espacios sagrados con música de fondo. Pero la belleza de la meditación está en su simplicidad y accesibilidad. Los beneficios afectan a personas de todas las edades, dondequiera que puedan encontrar tiempo y espacio para practicarlo.
La creciente popularidad de esta antigua práctica de mente y cuerpo probablemente se correlaciona con el estrés de la vida real del adulto mayor moderno. Nido vacío, jubilación, cuidado de padres ancianos, dolor crónico, pérdida de amigos y familiares por enfermedad o dolencia: las difíciles transiciones de la vida en las que se encuentran muchos adultos mayores tienden a provocar un conflicto interno y disturbios que son difíciles de silenciar.
Y, si alguna vez te lanzaste al trabajo pero ahora estás jubilado, o solías ocuparte de los horarios de los niños pero ahora eres un nido vacío, los viejos métodos de distracción ya no son una opción viable. Sin las necesidades apremiantes de los niños o una carrera a la vanguardia, su mente puede desviarse rápidamente hacia el pasado: ¿Hice un buen trabajo como padre? ¿Debería haber trabajado más tiempo? ¿Por qué no viajé más? – o a futuras preocupaciones: ¿Qué pasa si tengo Alzheimer? ¿Qué pasa si mi dinero no dura? ¿Qué pasa si mis nietos nunca me visitan?
En lugar de estas divagaciones contraproducentes, aprende a concentrarte en el presente en este nuevo capítulo de tu vida. Y sé plenamente consciente y consciente del momento presente.