Una ventaja competitiva es lo que supuestamente lo diferencia de sus competidores. Debería ser la razón por la que los clientes eligen comprar sus productos o servicios en lugar de otros. En mi experiencia de dirigir un negocio durante más de 20 años, he descubierto que la mayoría de las empresas pueden tener los siguientes ocho tipos de ventajas.
1. Costo
Esto es simple. Su producto es simplemente el más barato. Las personas a menudo usan solo el precio para guiar sus decisiones de compra. Si su costo es más bajo entre un montón de otros competidores mercantilizados, entonces tiene una buena oportunidad de tener una ventaja.
2. Valor
El valor es el retorno de la inversión percibido por un cliente. A veces es un resultado tangible y medible y a veces no. Algunas empresas pueden calcular el valor de una inversión durante un período de tiempo, mientras que otras pueden simplemente decir que se siente bien. Alguien puede obtener una comida rápida barata pero luego sentir un poco de náuseas, por lo que el valor no es alto. A otras personas les gusta pagar un poco más por un automóvil porque simplemente les gusta cómo se conduce. Lo que un cliente considera valioso puede diferir del punto de vista de otro. El valor es subjetivo, pero puede ser una ventaja competitiva significativa.
3. Competencia
Es posible que tenga una reputación como proveedor de servicios por saber realmente lo que hace. Por ejemplo, "Esa empresa es un gran remodelador de cocinas" o "Ese tipo es uno de los mejores plomeros que conozco". Tu competencia te distinguirá, seguro. El desafío es comunicar sus habilidades a nuevos clientes: aquí es donde las reseñas son útiles. Una buena reputación de trabajo competente se gana con el tiempo, pero una vez que la tenga, tendrá más posibilidades de ser elegido sobre sus competidores.
4. Velocidad
A la mayoría de los clientes realmente no les importa ser realmente su cliente. Están comprando su producto o servicio para satisfacer una necesidad. Cuanta menos interacción tengan con usted, mejor, por lo que se prefieren las empresas que entregan sus productos rápidamente y sin ningún tipo de drama. Obviamente, este no es todos los casos. A veces, a las personas les gusta quedarse durante una larga cena o disfrutar del proceso de ver cómo se sirve su helado, pero generalmente esa no es la norma. La gente quiere sus cosas, y las quiere rápido. La velocidad de entrega, por lo tanto, suele ser una gran ventaja competitiva.