Todo el mundo quiere ser un "buen tipo". Todas las empresas deben esforzarse por ser una buena marca. La razón es simple: las empresas que hacen el bien generalmente se desempeñan mejor.
Las encuestas muestran que a los consumidores les gusta apoyar a las marcas que son buenos ciudadanos. Los ejemplos incluyen marcas de café y chocolate que apoyan Fairtrade, y Toms Shoes, que regala un par de zapatos por cada par vendido. La generación millennial, en particular, valora mucho la responsabilidad social de una marca.
Marcando la diferencia en el mundo
Gracias a la promoción continua de campañas socialmente responsables en Twitter y Facebook, desde problemas de trabajo infantil hasta agua potable limpia en países del tercer mundo y diversas iniciativas ecológicas, los consumidores no solo miran sus productos o servicios y comparan precios. Están analizando toda su cadena de suministro, incluido dónde se fabrican sus productos, quiénes son sus proveedores, cómo sus procesos comerciales impactan el medio ambiente y qué tan bien se trata a los empleados. Según un estudio de Nielsen, el 56 por ciento de los encuestados está dispuesto a pagar más por un producto si es conocido por su compromiso con el valor social.
Para ser verdaderamente efectivo, los compromisos sociales de su marca no deben agregarse simplemente en un esfuerzo por generar buenas relaciones públicas. Su bien social debe ser parte del propósito y el significado de su marca: debe alinearse con el bien comercial. Asegúrese de comprender lo que representa su marca y encuentre una manera de que eso también sirva a la comunidad en general.