En un ambiente informal, puede parecer perfectamente correcto preguntarle a alguien si está casado o cuántos hijos tiene. Pero no en una entrevista de trabajo.
Para que sus entrevistas de trabajo sean legales, siga una versión ligeramente modificada de la regla general de "no pregunte, no diga":
- No haga ninguna pregunta que aborde la raza, el color, la religión, el sexo, el origen nacional, la edad o los temas de información genética de la EEOC, junto con cualquier cosa remotamente orientada al estilo de vida, como el estado civil, las creencias políticas o los hábitos personales.
- No le digas al solicitante nada falso o engañoso, como decir: "Eres la mejor persona con la que he hablado sobre este trabajo" o "Si trabajas duro, tendrás un trabajo de por vida".
Puede ser complicado, ya que también es una buena práctica de entrevista comenzar con una pequeña charla no relacionada con el trabajo para ayudar a romper el hielo y tranquilizar al solicitante. Es por eso que debe preparar preguntas para sus entrevistas. Incluso los entrevistadores experimentados evitan "improvisar" o usar un enfoque improvisado. Es demasiado fácil pisotear los derechos legales del solicitante de empleo con una pregunta o declaración aparentemente inocente, pero posiblemente discriminatoria. Los resultados de un paso en falso como ese podrían ser, en el mejor de los casos, la pérdida de un candidato calificado o, en el peor, una demanda costosa.