Resumen rápido
Muchos propietarios de pequeñas y medianas empresas que disfrutan de un rápido crecimiento enfrentan un desafío: cómo escalar rápidamente sus operaciones sin aumentar drásticamente los gastos generales.
Una forma de enfrentar este desafío es establecer una fuerza laboral virtual. Bajo esta estructura organizativa, los empleados, muchos de los cuales pueden estar ubicados en todo el país, o incluso en todo el mundo, trabajan de forma remota. Esto elimina la necesidad de arrendar más espacio de oficina y mudarse constantemente a oficinas más grandes a medida que crece su negocio.
Una fuerza laboral virtual puede reducir sus costos e incluso aumentar la productividad al mantener bajos sus gastos generales.
Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que las empresas podrían ahorrar un promedio de $2,000 por empleado al permitirles trabajar desde casa. Ese mismo estudio mostró que aquellos que trabajaban desde casa eran más productivos que aquellos que trabajaban regularmente desde la oficina de una empresa.
Una fuerza laboral virtual alguna vez fue difícil de administrar. Sin embargo, en los últimos años, las nuevas tecnologías, como las videoconferencias, las herramientas de programación y las soluciones de gestión de proyectos, ahora hacen que la gestión de una fuerza laboral virtual sea mucho más práctica y mucho más fácil de administrar.
Es probable que su equipo de ventas de campo y su equipo de servicio de campo ya trabajen en gran medida de forma remota. La contratación de otros tipos de empleados para ampliar su equipo virtual abre la posibilidad de contratar personas con más experiencia y talento.
Además, los empleados eligen rápidamente trabajar virtualmente si pueden. Según CNBC, la generación millennial está cada vez más interesada en trabajar de forma remota. Esto encaja perfectamente con las tendencias actuales que indican que las empresas virtuales están en aumento. Actualmente hay 170 empresas en los EE. UU. que son 100 por ciento virtuales en comparación con solo 26 en 2014.